El cuerpo como una montaña
Respirar como el viento
La mente como el cielo
Instrucción de Meditación Tibetana

Una serie de tradiciones de meditación tienen prácticas que son una forma de dejar caer el ego en la conciencia abierta.

Me gustaría compartir este tipo de práctica contigo, porque es una de las experiencias más poderosas que puedes tener.

Lo que sucede cuando abres tu mente a ver su inmensa naturaleza abierta… es transformacional. Ya no estás atrapado en la pequeñez de nuestro mundo egocéntrico habitual. Te vuelves libre.

Imagínate entrar en una historia frustrada sobre otra persona, sobre cómo se está comportando. Si puedes liberarte de la pequeñez de esta cosmovisión, dejar caer el ego y permitir que tu mente se abra en la inmensidad del cielo abierto… de repente estás mucho más despejado, mucho menos constreñido, mucho más relajado. Puedes tratar con la otra persona de una manera amorosa, de una manera apropiada que no venga del dolor o el miedo.

Igual de importante: de repente estás totalmente inmerso en este momento. Estás experimentándolo tal como es, sin la capa añadida de tu historia sobre lo que está sucediendo. Sin juicios ni ideales, sin quedar atrapado en pensamientos sobre la otra persona. Sólo pura experiencia. Y es absolutamente precioso.

Así que vamos a explorar esta práctica.

Practica conmigo: El gran cielo abierto

Empieza por sentarte en una posición cómoda pero erguida, con los ojos abiertos, relajándote y tomando conciencia de tu cuerpo y de tu respiración. Sólo fíjate lo que es estar vivo ahora mismo.

Después de un minuto aproximado, escucha los sonidos que te rodean. Sólo recíbelos, sin juzgarlos, sin etiquetarlos. Sólo nota cómo puedes tener una conciencia abierta de todos los sonidos. No necesitas hacer nada al respecto. Sólo estás experimentando los sonidos, que surgen y luego se desvanecen.

Luego, abre tu conciencia a todas las sensaciones visuales a tu alrededor, sin etiquetarlas ni juzgarlas. Sólo nota la luz a tu alrededor. Sólo sé consciente de las formas, colores y texturas. Deja que tu conciencia se abra para empaparse de todas las sensaciones de la vista, de todo lo que te rodea.

Que su conciencia se relaje en una apertura que absorba todas las sensaciones a tu alrededor. Ábrete a las sensaciones de tu cuerpo, a las sensaciones fuera de tu cuerpo, y deja que todas ellas se conviertan en un gran campo de conciencia, sin separación entre lo que está dentro de ti y lo que está fuera de ti, sólo un océano de sensaciones.

Puedes sentarte en este gran cielo abierto de conciencia, y entonces la nube de un pensamiento puede surgir. En lugar de quedar atrapado en la nube, permite que el cielo de tu mente observe la nube del pensamiento flotando suavemente.

Sé el cielo, observando todo sin quedar atrapado en una cosa.

Observa la vasta naturaleza abierta de tu mente. Este es el estado primordial de tu mente, lo que los budistas llaman tu «naturaleza de Buda» o tu bondad innata. Es libre, abierto, sin restricciones, sin ego.

Es conciencia pura, amor puro.

Usando la Amplia Práctica del Cielo Abierto en la Vida Diaria

Si no entendiste bien la meditación anterior, no te preocupes. Puede requerir un poco de práctica, pero lo que es importante es relajarse en ella, es decir, no esforzarse por alcanzarla. Ya está ahí, sólo necesitas relajarte y quitarte el estrés y los prejuicios.

Practica diariamente, todas las mañanas.

Inténtalo cuando vayas a algún lugar. Abre tu mente como un gran cielo abierto. Camina mientras practicas esta conciencia abierta, dejando que tu ego se desvanezca y simplemente estando presente con la experiencia del momento.

Pruébalo cuando lavas un plato. Cuando te duchas. Cuando estás bebiendo té.

Puedes mantener esta gran mente abierta incluso mientras hablas con alguien, haces una tarea, te involucras con el mundo. Con práctica.

Cuando mejoras en esto, te liberas, en cualquier momento. Puede ser que estés atrapado en tus pensamientos acerca de alguien o alguna situación, pero entonces los pensamientos se vuelven menos pesados, y de repente tienes espacio para considerarlos, para dejarlos flotar o para pensar en una respuesta amorosa o apropiada.

Puedes estar con alguien y conectarte con él de una manera más profunda, al darte cuenta de que ellos también tienen esta vasta naturaleza abierta, esta bondad innata. De hecho, ambos sois parte del mismo cielo azul ilimitado.